Los granos procedentes de altitudes elevadas, cultivados en regiones montañosas de Colombia y Etiopía, se distinguen por su calidad y riqueza aromática.
Las condiciones propias de estas zonas —clima, suelo y altura— favorecen una maduración más lenta del grano, dando lugar a un café de perfil complejo y bien definido. En taza ofrece notas aromáticas expresivas, con toques de frutas y flores, acompañados de matices suaves de frutos secos que aportan equilibrio y profundidad.
Un café elegante y refinado, ideal para quienes buscan una experiencia sensorial más rica, donde cada sorbo revela nuevos matices y aromas.

